“Evaluando la utilidad de las esponjas
antárticas para estudiar el cambio climático: respuestas desde el nivel de
especies al nivel de comunidades” ese es el nombre del proyecto del Dr. César Cárdenas, con financiamiento
Fondecyt, que ya finalizó su primera etapa correspondiente a la extracción y
muestreo en la base “Yelcho”, del Instituto Antártico Chileno (INACH), en la
isla Doumer.
El biólogo marino comenta que
durante su estadía en la Antártica, en los meses de enero y febrero de este año,
se realizaron transectas para estudiar las comunidades bentónicas en ocho
lugares a diferentes profundidades. “En los transectos de treinta metros de
largo se muestrearon diez cuadrantes de veinticinco por veinticinco centímetros
para estudiar los patrones de distribución y abundancia de las esponjas y el
resto de los animales que viven en el fondo marino antártico, como, por ejemplo,
algas”, añade Cárdenas.
El investigador del INACH
agrega que luego de la recolección de material, las muestras fueron llevadas al
laboratorio de la base para ser procesadas de forma inmediata junto con revisar
sus coordenadas de ubicación y el registro fotográfico. “Hicimos un muestreo orientado
a confirmar la especie de cada esponja recolectada y además realizamos el
estudio de las comunidades microbianas asociadas a estas esponjas. Además se
efectuaron videos de los transectos, con el fin de poder observar la cobertura
de algas y la abundancia de depredadores (estrellas de mar)”.
Asimismo, Cárdenas comenta que
se realizó un marcaje de esponjas (etiqueta y fotografía), ya que la idea es
que el próximo año se pueda regresar al sitio y efectuar un estudio estacional
con los mismas comunidades bacterianas que viven en estas esponjas, trabajo que
no se ha realizado anteriormente. “Dejamos unos sensores de temperatura y
luminosidad en cada uno de los sitios donde se hizo el transecto. Estos
sensores quedarán registrando los datos durante todo el año, tomando los datos
cada dos horas. Si el otro año lo recuperamos, tendremos un registro muy
importante con el que actualmente no contamos”.
Este proyecto se encuentra
también fuertemente relacionado con el fenómeno del cambio climático, ya que
estudia el comportamiento de las esponjas y el alza de la temperatura del agua.
Aquí nos señala el biólogo del INACH que podemos ver un efecto cascada, de cómo
la temperatura podría afectar a las distintas esponjas y el resto de las
comunidades.
“Las comunidades microbianas
pueden ser indicadoras de disturbios, ya que generalmente son muy estables, o
sea si existen cambios significativos en ellas nos indicaría que algo está
pasando en el ambiente. Además tiene una importancia biotecnológica, ya que son
capaces de producir metabolitos secundarios que pueden tener aplicaciones en
sustancias anticancerígenas”, dice Cárdenas.
Este año existió una mayor
presencia de icebergs que entraban y salían de la bahía frente a la base
“Yelcho”, algo que el año pasado no sucedió. “Todas las comunidades bentónicas,
que viven en el fondo marino, están fuertemente afectadas por el hielo, ya que
este es uno de los factores mas importantes que regulan el desarrollo de estos
organismos. Los icebergs, al ser tan grandes durante su movimiento, van
arrastrando todo a su paso, lo que produce liberación de espacio y genera una
nueva colonización de organismos al año siguiente”, comenta Cárdenas.
Los siguientes pasos serán el
análisis de las imágenes de los cuadrantes, taxonomía, así como la abundancia
de diversidad en esta zona, junto con la extracción del ADN de las esponjas
para estudios las comunidades bacterianas asociadas, trabajos que llevarán a
cabo durante el 2016.
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